La riqueza hídrica del país explica la generación energética basada en el agua, pero sustentarse mayoritariamente en este recurso limita la diversificación y el aseguramiento de beneficios a partir de diferentes fuentes. A pesar de que en el año 2001 la Ley 697 señaló que el Gobierno Nacional promovería a las empresas que importen o produzcan piezas, calentadores, paneles solares, generadores de biogás, motores eólicos, y cualquier otra tecnología o producto que use como fuente las energías no convencionales, el desarrollo de estos campos en Colombia es precario. Las energías no convencionales se enfocaron por la ley y el Gobierno, hacia las zonas no interconectadas, pero también es preciso usarlas para beneficiar regiones con cantidad y calidad limitada o con oportunidades para aprovechar otras fuentes. Por dar sólo un ejemplo, los habitantes de la Costa Caribe, cotidianamente afectados por los cortes de luz y por sus altos costos, encontrarían una excelente solución en la energía solar y en la eólica, pues los recursos que las originan son abundantes por su ubicación cercana al mar. Experiencias como la de Barbados y Chile, ilustran acerca del aprovechamiento de la energía solar. Prácticas de Panamá, Uruguay, Brasil y Argentina con plantas y fábricas de turbinas eólicas también enseñan sobre el uso de la vitalidad natural para proveer energía de calidad y a costos razonables. Bolivia alecciona a toda América Latina, con la producción de energía a base de biogás, que permite producir energía en zonas rurales, a partir de estiércol de animales. Contribuir a la reducción de emisiones contaminantes para mitigar el calentamiento y evitar tragedias como la del último invierno en Colombia, hace necesario estimular las energías renovables también en las ciudades. Obtener agua caliente o alumbrados públicos son dos oportunidades de mejora urbana en la generación y uso de energía, sin que signifique excluir la provisión tradicional. Fomentar preponderantemente las energías hídrica y a base de carbón o gas, conduce a un modelo de energía desbordada, en la que las inundaciones y la devastación natural son condiciones inevitables. Como alternativa, el País puede integrar las fuentes convencionales y las renovables para obtener una energía conectada.


