A+ R A-

Energía desbordada Vs. energía conectada

E-mail Imprimir PDF
Colombia ocupa el puesto 53 en el consumo de energía entre 213 países. Para satisfacer esa demanda, la mayor parte de nuestra energía se desarrolla a partir de los recursos hídricos, seguidos de carbón y gas natural, y aunque existen algunas emisiones a base de los vientos (eólicas) y del calor del subsuelo (geotérmicos), su participación es mínima. Las proyecciones a 2030 mantienen estas tendencias de generación, según lo indica un estudio reciente de la Unidad de Planeación Minero Energética del Ministerio de Minas.

diariodelhuila2

La riqueza hídrica del país explica la generación energética basada en el agua, pero sustentarse mayoritariamente en este recurso limita la diversificación y el aseguramiento de beneficios a partir de diferentes fuentes. A pesar de que en el año 2001 la Ley 697 señaló que el Gobierno Nacional promovería a las empresas que importen o produzcan piezas, calentadores, paneles solares, generadores de biogás, motores eólicos, y cualquier otra tecnología o producto que use como fuente las energías no convencionales, el desarrollo de estos campos en Colombia es precario. Las energías no convencionales se enfocaron por la ley y el Gobierno, hacia las zonas no interconectadas, pero también es preciso usarlas para beneficiar regiones con cantidad y calidad limitada o con oportunidades para aprovechar otras fuentes. Por dar sólo un ejemplo, los habitantes de la Costa Caribe, cotidianamente afectados por los cortes de luz y por sus altos costos, encontrarían una excelente solución en la energía solar y en la eólica, pues los recursos que las originan son abundantes por su ubicación cercana al mar. Experiencias como la de Barbados y Chile, ilustran acerca del aprovechamiento de la energía solar. Prácticas de Panamá, Uruguay, Brasil y Argentina con plantas y fábricas de turbinas eólicas también enseñan sobre el uso de la vitalidad natural para proveer energía de calidad y a costos razonables. Bolivia alecciona a toda América Latina, con la producción de energía a base de biogás, que permite producir energía en zonas rurales, a partir de estiércol de animales. Contribuir a la reducción de emisiones contaminantes para mitigar el calentamiento y evitar tragedias como la del último invierno en Colombia, hace necesario estimular las energías renovables también en las ciudades. Obtener agua caliente o alumbrados públicos son dos oportunidades de mejora urbana en la generación y uso de energía, sin que signifique excluir la provisión tradicional. Fomentar preponderantemente las energías hídrica y a base de carbón o gas, conduce a un modelo de energía desbordada, en la que las inundaciones y la devastación natural son condiciones inevitables. Como alternativa, el País puede integrar las fuentes convencionales y las renovables para obtener una energía conectada.

Baena en Facebook