Nuestra propuesta consiste en avanzar hacia una sola aseguradora o EPS pública, sin ánimo de lucro. Esa aseguradora estará impedida para prestar servicios directamente como ocurre hoy con la integración vertical, que ha llevado a que las EPS atiendan en salud directamente y compitan con los hospitales. El resultado es la quiebra, pues no sólo se evita que la red de atención reciba a los pacientes sino que cuando lo hace por cuenta de las EPS, éstas no siempre cancelan las deudas, al punto que el total a pagar a los hospitales alcanza los 3.7 billones, según la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas.
La EPS a crear tampoco podría trabajar con gastos desbordados de administración, que hoy admiten hasta el 10% de la Unidad de Pago por Capitación, una cifra descomunal para atender costos de gestión y no la promoción, prevención ni intervención en salud.
De la ley 1438 hay que poner en marcha inmediatamente la red integrada de servicios de salud, para que trabaje de la mano con la red pública. En ella hay que asegurar una integración que dignifique a los médicos y trabajadores de la salud, sujetos a salarios intermediados, excesivas jornadas, y restricciones en sus conceptos y recomendaciones médicas.
La distorsión del sistema de salud por la preponderancia del interés de lucro se vuelve perversidad, se convierte en un estado terminal. Esa es la situación colombiana, porque la atención en salud responde a la orientación financiera, y ésta es favorecida si la fuente de ingresos son los enfermos y su mayor gravedad. A esta hora, el reto del Estado y la ciudadanía es lograr una reforma que detenga y reverse la mutación del sistema de salud en un sistema para la enfermedad.


