Para citar el ejemplo más característico de nuestra época, los asentamientos humanos son hoy preponderantemente urbanos. El hábitat de las ciudades es diferente al rural y en ellas radica la mayor parte de las expectativas de existencia grata para la humanidad presente y la que se seguirá sumando a los cerca de 7000 millones de personas que hoy están poblando la Tierra.
Colombia se encuentra en una fase preliminar de atención de los retos del hábitat. Están por definirse aspectos como la protección y creación de bosques urbanos, el uso de mecanismos de construcción sostenible, la implementación de energías alternativas que alimenten a los hogares e industrias, la implementación de vehículos eléctricos en el transporte público y privado, y la cultura de la recuperación y aprovechamiento de residuos, entre otros.
La agenda pública de las ciudades y la gestión para su desarrollo, requiere varios compromisos. Las alcaldías, gobernaciones y los miembros de las corporaciones, como concejales y diputados, que se elijan el próximo 30 de octubre, están llamados a incorporar y cumplir compromisos de transformación y sostenibilidad del Hábitat. La ciudadanía que vote ese domingo, analizará si las propuestas de sus candidatos omiten o consideran estos aspectos dentro de sus prioridades.
El Gobierno Nacional está convocado no sólo a definir e implementar la política de ciudades, sino ahora también a reconstruir y transformar muchos escenarios, incluidos aquellos afectados por el invierno y los que posiblemente se vean lesionados con la nueva temporada de lluvias. Adicionalmente, el Congreso de la República estudiará una iniciativa que radicaremos esta semana, dirigida a estimular la construcción sostenible.
Pasar de un hábitat marginal, en el que apenas se subsiste, a uno existencial, en el que la integralidad de cada individuo pueda realizarse, es un reto inaplazable de las autoridades colombianas y de la ciudadanía que las elige.


