En las aprobaciones de la última semana saltan a la vista los mayores afanes del País: En un tema como el derecho a la alimentación, se refleja la preocupación por los choques de políticas, como el uso del suelo para la agricultura y la provisión alimentaria o para la extracción mineral.
Las regalías, se guiaron por el interés en la distribución equitativa de recursos para las regiones y en la previsión de una ardua explotación minera. Quedan por revisarse los efectos ambientales y la forma como particulares y el mismo Estado compensarán a la generación actual y a las venideras, por los efectos en sustentabilidad y sostenibilidad que tendrá la locomotora de la minería.
El contenido social de los proyectos aprobados pone en primer plano necesidades sociales para lograr convivencia con respeto. El ejemplo más claro es la ley que sanciona la discriminación en Colombia y el hostigamiento por motivos étnicos, raciales, de nacionalidad, entre otros. Esta conquista histórica de la Nación colombiana la coloca como ejemplo para otros países. La aprobación del proyecto que ordena la igualdad salarial entre hombres y mujeres, invita a la convergencia del sector público y privado para que la equidad no se quede en el papel, sino que se aplique en el trabajo. El empleo de emergencia para ocupar a personas afectadas por los desastres naturales y la exención del pago de servicios públicos en esas circunstancias, colocan una impronta a la labor legislativa, que facilita la concertación por los colombianos con mayor vulnerabilidad.
El diálogo político y legislativo por el País, no se reduce a una explosión normativa, y por su importancia transmite el mensaje sobre las necesidades ciudadanas y los valores que las instituciones aplican para resolverlas.


