En la calidad de acceso al mercado laboral también hay serias desigualdades. Un estudio de la Universidad del Rosario señala que la brecha de inequidad es más grave aún en el escenario informal. Así, en los empleos formales el ingreso promedio de una mujer es 9,2% inferior, y en la informalidad, precaria de por sí, la remuneración femenina es 13,2% menor con respecto a la del sexo masculino.
Al comparar la situación de Colombia con la del resto del Mundo, se encuentra un grave retroceso durante el último año en materia de equidad de género. El Ranking que elabora el Foro Económico Mundial cada año, para medir el tratamiento entre hombres y mujeres, ubicó a Colombia en el puesto 80 entre 135 países, con un descenso en picada, pues en 2006 el País había ocupado el puesto 26, y en 2010 el 55. El factor en el que peor le fue a Colombia es justamente el de Participación y Oportunidades Económicas, en el que se evalúa el acceso y condiciones de la mujer en el escenario del trabajo. Allí tenemos el lugar 89, por debajo de países como Etiopía, Cambodia, Vietnam, China y Cuba.
Este panorama motivó al Congreso de la República a aprobar el proyecto de ley de iniciativa del Movimiento Político MIRA, que le ordena al Ministerio de Trabajo llevar un registro de vinculación de hombres y mujeres y verificar la equidad en sus salarios, con plena identificación de los empleadores, quienes podrán ser sancionados en los eventos en los que se encuentre un tratamiento desigual e injustificado en la remuneración de unos y otras. La iniciativa, ahora sometida a consideración y sanción del Presidente, procura una convivencia laboral con respeto y contribuye a una cultura renovada con la que Colombia dé un paso desde la discriminación hacia la equidad laboral entre los dos sexos.


